martes, 10 de julio de 2012

El ofrecimiento chatarril

10 de julio:

Como si de un chiste se tratara... ¿cuál es el colmo de un vendedor? indudablemente, yo diría que QUEDARSE SIN CAMBIO. Puedes tener los mejores productos, los precios más competitivos, pero... si no tienes cambio estás perdido... Estudiemos pues algunos de los inconvenientes:

Los días que no tienes cambio tienes que pasarte toda la mañana con la misma retahíla: "¿tienes las 32? ¿no tendrás las 47? si me das los 7 te doy un billete de 5, es que andamos fatal de monedas...".

Además, las señoras suelen ofrecerte su chatarra, éste fenómeno, llamémoslo el "ofrecimiento chatarril" consiste en que el cliente extiende sobre su mano todos los céntimos que se han ido quedando en su monederillo y ahí estás tú cogiendole la limosna "uno... tres... diez céntimos... dos más... tres... cuatro...", agarrapillando monedita a monedita para conseguir un euro o euro y medio en centimillos, por lo que hay que invertir tiempo y esto perjudica la producción (que se forma cola vamos...).

Hoy por ejemplo teníamos monedas de 5 céntimos pero no teníamos de 1 céntimo, por lo que, puestos a aceptar el reto (estoy muy loca...) pesaba cada cosa fijándome en que dieran precios exactos (claro que cuando se trata de pesar pipas, pistachos o almendras la cosa se complica un poco más... pero así le doy "emoción" a la mañana... ¿he dicho ya que estoy muy loca?). Ha habido un momento que teníamos cinco o seis monedas de 10 céntimos y no nos quedaban de 50 céntimos ni de 20 céntimos, esta es una situación del tipo VAMOS A MORIR TODOS, como cuando dices "pues son 1,37" y te dan un billete de 50 euros... "¡NOOO! ¡MUEREEE!" piensas, pero hay que conservar la calma.

Esta mañana he tenido que dar, por ejemplo,  40 céntimos en monedas de 5 céntimos lo que supone dar 8 monedas de 5 centimos y comerte el refunfuño de los clientes "uuuh cuánta chatarra me das niña", y tienes que procurar combinar las pequeñas con algunas más grandes, si es que las hay, para equilibrar la chatarra. Así pasa, que luego hay monedas que las coges cierto respeto y cariño. Yo le tengo profundo respeto y admiración a las monedas de 20 céntimos, porque son las que más suelen faltar en el mercadillo (no me preguntéis por qué, creo que por los precios de las patatas). Me cuesta darlas, deshacerme de ellas, me duele... ("yo se lo que valen, tú no" pienso con lágrimas en los ojos mientras devuelvo el cambio...) y me encanta que me las den ("¡toma! ¡tres de veinte! ¡yujuu!" ...). Si me hacen "el ofrecimiento chatarril", estad seguros de que me iré a por las monedas de 20 céntimos lo primerito de todo...

Quiero aclarar que el ofrecimiento chatarril, sale de la paciencia y la buena intención de las personas y es lo que nos salva a veces la vida y finalmente no morimos todos (de hecho, no morimos ninguno).  Porque también hay gente que te abre el monedero de par en par y ves que tiene monedas de todo tipo y le dices "¿no tendrás las 37?" y te dice "no" (rotundo). Asi que en las viñas del mercadillo hay de todo, pero en su mayoría gente paciente que ofrece su chatarra gustosamente.


3 comentarios:

  1. Yo tengo el mismo sentimiento por las monedas de 20 céntimos. Son las que primero se terminan, deben de ser las más escasas.

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  2. Jajajaja ¿sí? qué curioso... la más escasa o la que más utilizamos al devolver el cambio porque es más cómoda al calculo mental o algo así... el caso es que ¡nosotros sabemos lo que valen! ;) ¡gracias por comentarme! me ha hecho mucha ilusión.

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  3. "En su mayoría gente paciente que ofrece su chatarra gustosamente". Esta frase me ha gustado mucho porque te ha quedado en verso y opino que eso es muy cuco.

    Patri, me ha gustado mucho tu blog, está muy chulo y gracioso a partes iguales. Además me da buen rollo porque me recuerda al mercadillo de mi pueblo, en el que he podido ser testigo de cómo la gente se transforma y las señoras respetables se convierten en reinas de la lucha a muerte por las mejores bragas a 3 euros. De los packs de calcetines no hablamos, porque se vuelven demasiado locas y ya da más mal rollo. La verdad es que te imagino en ese mundillo y me parece muy gracioso, lo mismo un día te voy a ver y te compro un melón...

    Lo que más me ha gustado es que opines que "fresca" es una expresión en desuso. Me he sentido muy identificada porque a mí constantemente me piden que no diga "maldita sea" porque es viejuno, pero a mí me sale muy natural y no me crea complejo a pesar de las críticas. De hecho, una vez se lo oí decir a uno de mis niños y me sentí muy realizada.

    En fin, que volviendo al tema que nos ocupa... diantre, me han gustado mucho tus historias de mercadillo, espero impaciente la próxima entrega.

    Besos y abrazos

    PD: por si acaso no sabes quién soy... digamos que en las altas esferas se me conoce como Carmina... un nombre que me vendrá de perlas cuando sea yo la que vaya a comprar al mercadillo...

    PD2: como has empezado tu entrada con un chiste, ahí va otro relacionado con el mundo de las verduras: "¿Por qué a los niños belgas les gustan tanto las verduras? Porque estudian en coles de Bruselas"...

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