27 de junio:
Como es la semana rara... ¡hoy he atendido a la Señora Notuno! Recordemos a esta señora como aquella que en cierta ocasión le puse en una bolsa de 6kg de patatas (que son muchas patatas) algunas patatas grandes y desde entonces, cuando la he intentado atender me ha dicho "no, tú no", asi que mi amiga Nani la apodó como la Sra. Notuno y así ha pasado a ser un personaje principal del mercadillo. El caso es que después de haberla ofendido profundamente desde aquel día, nunca más la he podido atender, pero hoy he preguntado "¿quién va ahora?" y me ha mirado (sí, me ha mirado tíos... la reina roja me ha mirado) y me ha dicho "a mí" y yo he contestado "ah vale... ahora te atienden..." y me ha dicho "no no, da igual, atiéndeme tú" y yo, en ese microsegundo he pensado que había enterrado todo el rencor que tenía guardado por mi "negligencia patatil" (porque además la semana pasada bromeó un poco y también me miró, sí tíos a mí, a la lacaya...) pero finalmente ha añadido "si para lo que voy a pedir hoy me da igual..." y así, con estas palabras, ha establecido una regla no escrita:
Por el poder que me ha sido otorgado, sólo podré atenderla yo cuando los alimentos que vaya a pedir no sean de "alta responsabilidad" como son, según su criterio, las patatas.
Me ha pedido naranjas y manzanas... digo yo que esto es un nivel inferior (aunque anda que no hay gente exigente con el tamaño de las naranjas...) asi que le he dado de lo mejor en un intento por demostrar que puedo subir de categoría. Porque, el mercadillo, está lleno de categorías:
1º La categoría más alta es escoger un melón bueno, por supuesto. Yo ahí no he llegado, suelo delegar en otra persona.
2º Escoger una sandía dulce y en su punto. Yo estoy en este nivel, pero en fase de prácticas. Aunque todavía no las parto por la mitad, también delego.
3º Coger tomates, patatas, naranjas y ajos. Todas estas categorías requieren un nivel de responsabilidad parecido:
- Los tomates para la ensalada (que estén duros, pero que no estén verdes... y si puede ser que bailen sevillanas y sepan tres idiomas...).
- Las patatas: ni muy grandes ni muy pequeñas (y mucho menos "aguachin@s")
- Los ajos: grandes y duros (claro que sí señora... a mí también me gustan así...).
- Las naranjas: hay gente que les gusta grandes y otras que sólo las quieren pequeñas... no hay mucha gente exigente con las naranjas, pero la que lo es, le va la vida en ello. El caso es que todas son iguales porque van calibradas... así que hay que hacer un ritual parecido al de escoger los melones...
Hay muchas más categorías, pero eso ya os lo cuento otro día... que hoy el relato se ha alargado más de la cuenta...
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